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Terra
La Coctelera

Categoría: mundos paralelos

Una tarde en las carreras

      La adrenalina es una hormona de producción natural que se origina en las glándulas suprarrenales. Entre sus efectos conocidos nos encontramos el aumento de la frecuencia cardiaca y la tensión arterial, incremento en el gasto cardiaco y relajación de la musculatura bronquial para permitir la entrada masiva de oxígeno para las células. Son las respuestas funcionales del cuerpo para afrontar las situaciones de estrés, para prepararlo ante los conflictos venideros y saber responder de forma coherente ante los mismos.
      Cuando la fatiga o el cansancio se acumulan en nuestro cuerpo, el organismo necesita de forma urgente una dosis extra de esta hormona para revitalizar sus funciones y así poder trabajar con mayor eficacia, ofreciéndole a los borradores de sonrisa la respuesta adecuada a sus habituales dardos envenenados, sin que nos hieran y nos dejen sinsangre.
      Existen varias formas para contrarrestar estas situaciones. La más sencilla consiste en gritar. Pero a veces, según el momento, no es la respuesta más adecuada. Otra opción, ésta más coherente, es irse de vacaciones a relajarse bajo en la playa bajo el sol, con una gran jarra de zumos frescos y algo de chill-out como compañía. Lo malo de éstos periodos es que no podemos escogerlos en el momento adecuado, cuando realmente nos hace falta, y, por otro lado, con frecuencia nos empeñamos en transformar este tiempo de descanso en una especie de etapa contrarreloj, que desencadena el efecto contrario al buscado.
      Otra forma de relajarse, de reciente instauración en el mundo occidental, es la del uso de todo tipo de terapias orientales que buscan un mayor control de la mente, para despistar al cuerpo. Yoga, Tai Chi y similares cumplen con creces su función. Pero tras oír cada mañana el crujir de mis huesos al levantarme, me resulta, cuanto menos, arriesgado la imitación de la postura del Loto.
      Me decanto pues, por una última opción. Consiste en combatir el estrés con sus propias armas. Obligar al cuerpo a aumentar la secreción de adrenalina para que el organismo se hiperestimule y, después a modo de rebote, aterrice en la más completa y placentera relajación.
      Todo lo que había probado hasta el momento se quedaba al límite de la correcta funcionalidad. Había destruido marcianitos con el ordenador, analizadas las películas de asesinos en serie con hacha en mano, y visitado la casa de mi madre sin llevar a la niña conmigo. Todos suponían un incremento de mi secreción hormonal, pero no terminaban nunca por complacerme y con frecuencia derivaban en una desagradable diarrea.
      Pero ayer todo cambió.
      Habíamos quedado unas doce personas en una pista de carreras para karts y decidimos hacer una competición. Por un módico precio, nos ofertaban dos carreras y varias vueltas de entrenamiento, para hacernos con los controles del pequeño coche. Todo controlado, cronómetro en mano, por unos jueces, que hacían la vista gorda al ver a los participantes ingerir de forma progresiva una y otra cerveza fresquita.
      Nunca había montado en un cochecito de esos. Para ser sincero, hasta tenía miedo, sobre todo al comprobar desde las gradas la velocidad a la que se movían los bólidos. Por momentos, me replantee la situación. Por mi mente aparecían las preguntas de los perdedores, las que analizaban la situación describiendo lo siguiente: ¿qué coño hago yo aquí?
      Pero claro. En un acto de cobardía moral, no me podía echar atrás y retirarme de la competición sin que los compañeros se pasaran el resto del año mofándose de mi temblor de piernas, por lo que, antes de que me diera cuenta, me vi sentado sobre aquel cacharro y con un pie sobre el acelerador.
      Entonces ya todo cambió.
      No sé lo que estará haciendo hoy el Fernando Alonso, ni me preocupa la agenda de Valentino Rossi. En mi caso, me encuentro con las fuerzas suficientes y un estado de ánimo apropiado como para invadir Polonia sin necesidad de escuchar a Wagner. Desde el día de hoy, comienzo a contar las horas para volver a la próxima carrera.
      ¿¿Somos azules?? Ahora sí.

Agradecimientos y pudores

      Dos asuntos sin importancia que llenarán el artículo de hoy:
      En el primero de ellos quería comunicarles, a todos los que se han interesado, que mi niña empieza a comer como siempre, lo que supone que devora todo lo que se le pone delante, y eso me alegra de una manera muy especial. Ya ha dejado de tener picos de fiebre, parece que la medicación la ha controlado, y ha empezado a sudar como un pollo.
      Todos esos factores hacen que mi reclusión forzada en mi casa se haya transformado en un asilo voluntario y placentero, en el que el juego compartido y las sesiones mutuas de televisión infantil adoptan ahora la morfología de normalidad.
      Incluso ha dejado de abrazarme como estos días tan largos. Nunca pensé que me arreglaría por ello.
      Aprovecho estas líneas para agradecer, con mucha sinceridad, a las personillas que me han acompañado este fin de semana a través de las ondas, dándome su apoyo y comprensión para poder superar esos temores que todo padre primerizo siente cuando se le va la situación de las manos.
Gracias, de corazón.




      El segundo de los asuntos, hoy que me ha dado por no dar caña a la sociedad, políticos u operaciones de marketing, es algo a lo que llevo dándole vueltas a la cabeza últimamente.
      Empecé en esta historia de las bitácoras como un juego y una nueva experiencia. Intentaba comentar en los artículos de mi amigo ad astra y ojeaba anónimamente la de otros, manteniéndome al margen con mis intranscendentes comentarios, hasta que un día me dio por pulsar el botón y vi que era sencillo e intuitivo crear mi pequeño mundo.
      Desde entonces me propuse escribir algo cada día, y he ido cumpliendo salvo puntuales ocasiones en que la desmotivación, o el exceso de trabajo me lo han impedido.
      Poco a poco me fui gustando, vi que lo que escribía tenía significado, no solo para mí, sino además por la presencia, activa ya, de algunos lectores. Septiembre siempre ha estado allí, Antares, fuente de inspiración. Logoss, Yeyo… Es injusto nombrar a unos y no a otros, así que dejaré de personalizar lo que tantos han hecho grande este hogar. Fui añadiendo alguna fotografía, personalicé a ratos el diseño de la página y comencé a comentar a amigos y familiares la presencia de la misma.
      Ahora bien. Espero que no sea el único, pero siento un tremendo pudor cuando veo a alguien que me está leyendo.
Es una tontería, porque el contador no para de crecer, y la bola de nieve se hace más y más grande, pero cuando he enseñado mis letras a mi hermana (historia de manchitas), a mi madre (viejo amigo), o a mi esposa (prácticamente todo), siento una inocente sensación de timidez que limitan mi convencimiento en que no escribo tan mal como me creo. Supongo que me pasa a mi solo, pero el abrir cofres cerrados en presencia de ojos ajenos es entregar pedacitos de tu corazón a cambio de una mínima aceptación por lo que haces. Incluso creo que en lo de hoy también se oculta mucha vergüenza en mis

La debilidad del más fuerte

     El cerebro humano es su órgano principal. Realiza unas funciones esenciales para el desarrollo de la vida, entre las que se encuentra la coordinación del funcionamiento de los sistemas respiratorio, cardiaco, endocrino… En él se encuentran depositados también las regiones que controlan los instintos y los sentimientos. Funciones básicas para el normal desarrollo de cualquier especie viva.
     Además es allí donde se presenta la principal característica que nos permite diferenciarnos de otras especies. La capacidad de raciocinio, de pensar, de utilizar la experiencia acumulada para desarrollar respuestas ante idénticos estímulos. La capacidad de aprender, los recuerdos, todo los que nos hace humanos se encuentra en ese pequeño y complejo órgano que apenas tiene un volumen de 1500cc.
     Esa especialización tan extraordinaria le ha llevado a ese brutal desarrollo, y a adoptar medidas de protección eficaces para evitar su lesión. Está rodeado por casi toda su superficie por una cavidad gruesa y rígida que le protege de todo tipo de lesiones externas. En su interior, unas membranas flexibles son capaces de amortiguar también los golpes, así como le sustenta de alimento y le sirve como lubricante.
     El corazón depende de él. La función de los riñones también. Nuestra capacidad de amar, la de recordar a los seres queridos. La de reír.
     ¿Qué pasa cuando ese cerebro deja de respirar? Se muere.

     Basta con una simple rotura de una vena en su interior para que el fenomenal sistema de protección se convierta en una trampa mortal. El acúmulo de sangre en su interior es capaz de estrangular las células encargadas de todas las funciones vitales hasta el punto de destruirlas para siempre.

     Esa capacidad tan específica impide que las neuronas se regeneren, y por tanto, una vez destruidas, ya no hay vuelta atrás.

     Tengo una buena amiga en el trabajo que se acaba de enterar de la noticia que su mejor amigo, su compañero fiel en estos últimos ocho años, tiene cáncer. Ya lo temía al ver como el animal no dejaba de vomitar y cómo los ojos del mismo se tornaban más y más tristes.
     Tenía claro que no estaba dispuesta a hacer sufrir más a su compañero. No quería verlo padecer de ese modo, y el perro parecía estar de acuerdo, por esa comunicación tan especial que son capaces los animales de mostrar con una simple mirada.
     El desenlace es muy sencillo. Rápido e indoloro para el animal. Duro y triste para su dueña.
     Pero todos estamos dispuestos a aceptar lo que consideramos mejor para el ser que tanto hemos querido y nos ha acompañado.
     La semana pasada nos ingresó en el hospital la madre de un médico. Había tenido un derrame cerebral tan bestial que su bóveda craneal fue incapaz de asimilarla. Apenas tenía 55 años, pero su cerebro quedó brutalmente mutilado e incapaz de ejercer sus funciones por más tiempo.
     En cualquier circunstancia el caso era claro. No había salida. La señora poseía los criterios regulados por la ley que la consideraban legalmente fallecida.
     No hace mucho tiempo nos ingresó un niño de 14 años. El día de reyes cuatro aneurismas en su cabeza explotaron hasta, literalmente, encharcar su cerebro. Estuvo ingresado unos 9 meses con nosotros, sin mostrar nunca un gesto de vida que nos albergara esperanzas. Su muerte fue un duro golpe para todos.
     En ambos casos, el final fue el mismo.
     Es muy duro aceptar la muerte de un ser querido. Abandonar en un instante todo lo que ha significado esa persona en nuestras vidas.
     Pero más duro es aceptar que una madre, o un hijo, queden incapacitados de forma permanente por una culpa de nuestras voluntades. Incapaces de mostrar amor, ni de recibirlo. Un cuerpo sin vida mantenido artificialmente por aferrarnos a nuestros sentimientos, que no dejan de ser una forma más de egoísmo.
     Quien ha visto de lo que hablo sabrá a lo que me refiero.
     Si somos capaces de compadecernos del sufrimiento de nuestros animales, qué menos que hacerlo con las personas que más queremos.
     ¡Y que no venga nadie ahora diciéndome que lo que busco es matar a mi familia! Quien me conoce, incluso quien me lee, conoce la devoción que siento hacia ellos.

     Pero imagínense por un momento que la persona sin vida que está conectada a una máquina, incapaz de controlar los esfínteres, con el corazón funcionando gracias a las manos de los sanitarios, y con lágrimas en los ojos cada vez que un enfermero tiene que aspirarle las secreciones, sea uno de nosotros.

Yo tambien soy padre

Estoy esperanzado, a la vez que indignado, ante las noticias que leo por aquí en la que se inicia el proceso por el cual se podrán equiparar los derechos del padre a los de la madre en cuanto a bajas laborales se refiere.
Por si no lo conocen, actualmente está permitida la disposición por parte del progenitor de poco menos de la mitad de los días de maternidad, sustituyendo, y no complementando, a los escogidos por la madre, siempre después de que ésta se haya recuperado del difícil proceso que supone el parto.
Lo que se intenta implantar ahora es la disponibilidad de bajas maternales conjuntas de ambos cónyuges para el cuidado y disfrute de los difíciles primeros meses de vida de nuestros hijos, ya que se ha comprendido que es un acto compartido por los dos.
Hasta ahí todo claro, pero pensando un poco hay varias cosas que me inquietan y que no acabo de comprender.
Por un lado está la predisposición del padre a participar en el cuidado del recién nacido. Podría relatar las múltiples ventajas que ésto tiene. No seré yo el que sugiera a todo hombre que se digne de serlo el que se atreva a sentarse por las tardes con su hijo/a a peinarle en la ducha y ver ese brillo e inocencia en la cara de su ángel. También ocurre lo mismo cuando le ofreces el biberón, le cambias el pañal o incluso en las amargas noches en vela en la que sientes impotencia por ver el llanto de tu hija y no puedas apenas consolarla con nada. Todas esas cosas se guardan en un lugar dentro de uno, no tiene nombre pero está ahí conmigo. Aquel que pruebe a jugar con sus hijos sabrá de lo que hablo.
Todas estos regalos justifican de por sí el cuidado del niño por parte del padre. Pero no soy un iluso, y se que existen otros hombres que lo más cerca que están de sus hijos son los días en los que marca gol su equipo y corriendo le dan un beso a sus criaturas para festejarlo.
Ese tipo de personas son las que consiguen hacerme dudar en la conveniencia o no de la nueva propuesta del gobierno.
Dejando el tema a un lado hay algo que me cabrea en el enunciado de la ley.
No se bien cual es la intención de la misma. Cuando leí el encabezado me entusiasmó, como es fácil de intuir. Si en un futuro decidimos tener otro hijo, no voy a tener que apañármelas para poder estar con él, como ha ocurrido hasta ahora. Pero analizando con más detenimiento veo que el objetivo prioritario no es ese, sino el de facilitar la igualdad laboral entre hombres y mujeres y así evitar los terribles despidos y condicionantes a la hora de contratar a señoras en edad fértil al mercado laboral.
Es decir que en ningún momento veo intención de ayudar al padre, aunque ésto sea una consecuencia positiva de la ley.
Que quieren que les diga. Deberían penalizar a toda y cada una de las empresas que no sean capaces de contratar a mujeres por si acaso quedan encintas. Es uno de los motivos que explican el bajo índice de natalidad que existe en este país, cuya población envejece más y más. No hay más que ver el mercado laboral, listas del paro y demás para reconocer cual es el principal problema que afecta a las mujeres en este país. Y, ¡que coño!, es injusto que se las menosprecie por buscar la felicidad.
Pero no veo reconocido, si ese es el motivo, la igualdad de derechos. Me parece un agravio comparativo importante hacia el hombre. Es decir, si no existiera el problema laboral de las mujeres no se nos daría el permiso para cuidar a nuestros hijos.
Escribo todo esto ahora, que mi mujer se encuentra trabajando. La niña está acostada ya le he preparado el almuerzo, cambiado el pañal, la he llevado a ver a sus abuelos y hasta he hecho una pequeña compra para poder comer algo mas tarde. No me quejo, me encanta poder disfrutar de mi hija así.
Pero ante leyes como ésta, me da la impresión de que seguimos sin importarle una mierda a la sociedad, ya que los hombres no están hechos para el cuidado de los niños.

Nos roban los canes

Esto que leo hoy en los periódicos me resulta, cuanto menos, curioso.
Resulta que el Gobierno de Canarias va a destinar fondos, algo más de 147.000 euros, a la remodelación del escudo característico de la bandera comunitaria, descartando del mismo la presencia de los dos perros (que comenzaron a impantarse allá por el año 1772) y que hacen referencia al origen etimológico de la denominación canarias.

La historia de los escudos y banderas está siempre ligada a cambios significativos en la vida de un país, comunidad o sociedad que se preste. Sin ir mas lejos, el último cambio de real importancia acontecido en las islas (aprobación del estatuto de autonomiía en 1982) significó un nuevo diseño del mismo, adaptándolo a los nuevos tiempos. Tras el fallecimiento del generalísimo Franco y la llegada de la tan ansiada constitución ocurrió lo mismo con la bandera estatal. Pero yo, sinceramente no encuentro razón alguna al cambio actual, y menos el gasto que ello ocasionará y que podría ser destinado a otras causas mas sensatas.
La única coartada que me podría convencer es la reciente teoría de Jose Juan Jiménez en la que justifica el origen de Canarias no por los perros, sino por la presencia de lobos marinos en la época de explendor romana (25 años antes de Cristo). En este caso, y para justificar el error histórico, comprendería el cambio de emblema si en él constara los mamíferos marinos mencionados.
Parece ser que la cúpula presidida por Adam Martín quiere pasar a la historia por sus grandes reformas. No hace mucho se inventaron un himno para las islas con una "participación ciudadana" envidiable. Que le vamos a hacer. Yo pensaba que las grandes reformas tenían algo que ver con mejoras en sanidad, vivienda o empleo, pero estaba lamentablemente equivocado.
Al fín y al cabo, 147.000 euros no son nada. Seguro que para él no.

Las Moiras

Uno de los grandes mitos existentes en la humanidad es la idea helénica de la presencia de tres diosas encargadas de hilar un débil hilo de seda, simbolizando la vida de cualquier persona o Dios, el cual se encargan de cortar a su antojo en un momento determinado y así acabar con la vida del pobre elegido.
Eran las Moiras, hijas de la noche (Nix). También se piensa que eran hijas de Zeus, que no soltaba una para irse con otra, pero lo más consensuado es la primera opción, ya que Nix era capaz de concebir por sí misma (esta idea le gustará a más de una).
Las Moiras se llamaban Cloto (la que hila), Láquesis (la que asigna el destino) y Átropos (la inflexible)
Son las diosas encargadas del destino, ya que permiten el nacimiento de la persona, regalan a la vida de cada uno suertes o penalidades varias y finalmente, cuando ellas decidían (en verdad se encargaba Átropos) sesgaban el hilo, y con ello, la vida.
Son mitos, creerlos o no es cuestión de cada uno. Al fin y al cabo la religión católica, y toda la que se precie, se basa en estos acontecimientos para originar metáforas sobre las banalidades de nuestra existencia. ¿Como si no explicar el diluvio universal, o la apertura del mar egeo por parte de Moisés?
En lo que a mi concierne, me vale el mito de las Moiras. Es la explicación más creíble que encuentro, por el momento, ante los acontecimientos que me rodean. No hago más que ver el telediario para darme cuenta que no somos nada y en el trabajo, donde vemos todos los días como a las personas les cambia la vida en cuestión de minutos, la muerte está ahí, esperando por todos, eso es cierto. ¿Qué explicación darle a esos golpes de la vida?
Ninguna.
Éste es un artículo optimista, a pesar de que en ciertos momentos me duele. Quizás no lo hubiese escrito así ayer, fue un día duro, pero hoy es distinto. Hoy me siento feliz.
Debemos adaptarnos y disfrutar de lo más precioso que nos han concedido estos Seres mitológicos. Disfrutar de la vida que tenemos. Echen un vistazo alrededor y cojan lo que realmente les importa entre brazos. Podría ser que sea algo así como un coche, una casa, no lo sé. En ese caso no hace falta cogerlo en brazos. Vale con acariciarlo.
Yo lo hago con mi niña y mi mujer. Hay muchas más razones, incluidos familiares y amigos, pero es lo que ahora tengo a mano y me importa.
Bésenlos con suavidad, huélanlos, rócenlos, abrácenlos, muérdanlos. Disfruten de la sensación de plenitud que les aporta. Escondan en la mente el resto de las nimiedades y permitan que fluya desde dentro todo lo que tienen y para gastarlo con los suyos. No escondan el amor que sientan y compártanlo con ellos porque es lo más puro que tienen en su corazón.
Puede que algún día Átropos decida terminar con todo, pero mientras tanto, yo voy a disfrutar de lo que me han dado. Mi hilo no va a ser más fuerte, pero quiero que su seda tenga más calidad.

Rabia

Cuando uno quiere escribir algo y los dedos no responden a tus estímulos es como si estuviera atrapado en algo parecido a un laberinto. Las ideas que rondan por la mente son salidas ficticias por las que uno corre engañado, sorteando miles de obstáculos, tropezando y volviéndose a levantar hasta que te topas con la triste realidad, que no es otra que hoy no es mi día.. Y es que no estoy centrado en lo que hago.
La mente da vueltas y más vueltas y rebusca entre las emociones que he experimentado en el día de hoy. Unas, las mejores, las guardo dentro y sonrio. No son el lugar. El resto emergen lentamente de lo más profundo hasta asomar por debajo de las yemas de los dedos y busca, hasta que encuentra, las palabras adecuadas.
Es entonces cuando llega Karma Police a los oídos y decide erupcionar toda la rabia que acumulo dentro y decido postear ¡QUE COÑO HAGO AQUÏ CUANDO PODRÏA ESTAR DURMIENDO EN CASA CON JANET Y PATRICIA!.
Karma Police, I've given all I can, it's not enough ...
...And for a minute there, I lost myself, I lost myself
.

Voy a exhorcizar mis pensamientos y centrarme en lo que estoy haciendo. Al fin y al cabo, quería escribir algo y es lo que he logrado. Cada minuto que paso lejos de casa, de tí, son horas sin sentido. Cada vez más me convierto en un sinsangre.

Acerca de la política española (y las otras probablemente)

¿Alguien me podría explicar de qué va esto de la política en España?. He intentado informarme pero no saco nada en claro. Se supone que uno de cada cuatro años nos hacemos amigos de unos señores vestidos con traje-chaqueta, a los que no hemos visto la cara en todo ese tiempo, y nos regalan camisetas, pins y llaveros con sus insignias mientras realizan promesas que no valen nada tan bonitas como que bajarán los impuestos y el desempleo al mismo tiempo que se incrementaran los gastos en sanidad, educación vivienda y todos viviremos contentos y felices en el país de Oz.
Una vez que nos han convencido (cada vez les cuesta más) vamos a tirar unas papeletas, que previamente nos habían colocado en el buzón de casa, en una urna de cristal transparente, para después, a las pocas horas, confirmar los resultados que todos los medios de comunicación habían comunicado días atrás. Que digo yo que debieran aprovechar las encuestas y dejarnos los domingos para ver tranquilo a Fernando Alonso.
Tras los previsibles resultados, la sorpresa es que no hay perdedores, y todos han ganado. Unos tienen mas votos que los otros, pero los otros tienen más escaños que los unos. Aún así los otros y los unos necesitan de unos terceros para gobernar en minoría y arrebatarle el poder a unos que ninguno uno nuno. Agrrrrr ¡¡¡no me entero de que va esto!!!.
Poco tiempo después se reúnen (una vez a la semana, que ésto de la política estresa mucho) para debatir temas importantísimos. Que si yo quiero más agua de aquí, yo mas carreteras por allá, y el paro aumentando, y la lista de espera aumentando, las cuentas de los tipos aumentando y los gastos en educación disminuyendo …
Y ahí me surge otra pregunta:
Si se supone que hay 350 diputados (+ o -) 350 personas, 350 votos, 350 escaños, ¿por qué nadie le lleva la contraria a su jefe de partido? Si el presidente dice que le gusta las papas con mojo rojo, ¿acaso no habrá nadie de los otros 100 que prefiera el mojo verde? Digo yo que ya que todos opinan igual, nos ahorraríamos unos eurillos (millones para ser más exactos) si se reunieran solamente los jefes de partido en la cafetería y aprovecháramos el congreso como una aula de universidad más, o un cine.

Finalmente toman una determinación que se sabía de antemano que iba a salir (pura matemática) y la envían para su aprobación al senado.
El senado es otro invento político destinado a mantener entretenidos a los diputados que han dejado de tener peso específico en los medios de comunicación y que el presidente no sabe dónde encuadrarlos. Pero éstos del senado tienen que hacer caso a los del congreso, ya que aunque estén en desacuerdo con sus decisiones no les vale para absolutamente nada, puesto que la negativa significa otra vuelta más a la cámara baja, otra semana más de trabajo (que agotador) para volver a aprobar lo que previamente estaba hecho. Es de locos, vaya historia más rara.
Total, que andamos manteniendo con nuestros escasos sueldos a cerca de 700 personas (congreso+senado+sindicatos+….) con unos salarios millonarios para que se acaten las decisiones de unos pocos que han sido elegidos previamente por los medios de comunicación.
Y todo esto para que cuando se pegue fuego nuestros bosques, decida tu presidente irse de viaje cultural a China.

La política es un acto de equilibrio entre la gente que quiere entrar y aquellos que no quieren salir.

BOSSUET, Jacques Bénigne