El caso es el siguiente. A las dos horas de empezar a trabajar en el turno de noche en el hospital, el médico de guardia me comentó que habían puesto hoy de cena Gulas a la húngara (a parte de lo de siempre, ensalada de......, crema de......y empanadas).

Yo en esos momentos me quedé atónito. No, no porque el médico apareciera dos horas mas tarde de que yo empezara el turno, sino me extrañó que con las comidas tan extrañas que suelen poner en el hospital, se innovara hoy con un plato tan selecto.
He de decir que no soy muy devoto de las gulas. Siempre me recuerdan a las lombrices de pesca, y éstas y yo no nos llevamos del todo bien. Son unas criaturas tan escurridizas que no llegan a interesarme tanto como para ingerirlas sin asociar ambas ideas. Pero el hecho de que las sirvieran de manera gratuita hizo que me entrara la curiosidad. Así que tenía que comprobarlo personalmente.
Fue entonces cuando me dirigí inmediátamente hacia la cafetería a comprobar con mis propios ojos la presencia de tales bichejos, esperando encontrar una montaña de tallarines con los ojos pintados de negro o algo por el estílo. Aquí hacen papas fritas y las llaman le pape frité y otras variaciones innovaciones dignas de el mejor restaurante de Ferrán Adrià
Muchas cosas rondaron por mi cabeza. Todas malas. Estaba indignado por el gasto innecesario del mísero presupuesto del hospital en tales delicias culinarias. Todo lo que sea distinto a las croquetas o los nugets son bienvenidos en la cafetería, pero de ahí a pasar a nouvelle cuisine va un mundo.
¿Estaría ingresado alguien importante? Sería JM Soria, o incluso la Eve Lemes. ¿Adan Martín?. ¿O algún concursante del Gran Hermano.? ¿Quien es, quien es?
Los pasos eran interminables, ya estaba en la puerta del comedor y no me quedaban uñas.
Pero...
que desilusión.
No habían gulas. Lo que tenían de comer era lo de siempre. Carne en salsa, pero la llamaron Goulas (así escrito) a la húngara.Así que volvía a la unidad de Cuidados intensivos, me abrí mi bocadillo de queso majorero y me senté a escribir un poquito.

Existe algo más importante que la lógica: la imaginación.
HITCHCOCK, Alfred Joseph