-¿Qué podemos hacer hoy Larry?- Preguntó Albert mientras sacaba del bolsillo de su nueva chaqueta un peine plateado con el que empezó a arreglarse su recién lavado cabello.
- ¿Te parece bien que vayamos al barrio a robar unos cuantos coches para que nos lleven a la casa del Sr. Brown?
- Vale, está bien. Aunque antes he de pasar a ajustar cuentas con un hispano que me debe 50 de los grandes. He comprado esta pipa y voy a obsequiar a ese mamón con todo un cargador repleto de 15 mm.
En ese momento se bajaron de la cama en donde acababan de mantener relaciones sexuales con dos prostitutas de poca monta.
Ehhhhhhhhhhhh
Que he dicho, relaciones sexuales. Horror. Puede que a partir de ahora me censuren la bitácora.
Esta visto que en ese gran país que es EEUU existe una doble moral que nunca voy a terminar de entender.
Desde fuera parece ser un lugar idílico en el que todos los vecinos (blancos) tienen una hermosa casita con jardín, donde se reune la familia cada noche a asar unas hamburguesas justo antes de empezar el partido de futbol americano.
Pero los dirigentes del mismo, así como a algunas asociaciones familiares con peso específico en esa sociedad, se empeñan en demostrarme que no es oro todo lo que allí reluce, y que la sociedad norteamericana se resquebraja y queda hecha añicos desde que se la analiza con detenimiento.
¿Qué se puede esperar de una Senadora “demócrata” que anuncia una cruzada contra un videojuego por incluir en él escenas ocultas de sexo implícito? Las quinielas la perfilan como posible candidata a la casa blanca, si su relamido (perdón) esposo no acepta formar parte de las naciones unidas, así que nos encontramos ante la posible regidora de este gran país. Y una de las formas que tiene de alcanzar la casa blanca es mantener una batalla legal contra lo que considera pura y dura pornografía.
Como todos conocerán, el juego en cuestión es el GTA San Andreas. Si le echan un vistazo al mismo comprenderán que en él puedes atropellar con el coche a viejecitas, pegar tiros a niños por la calle, dar patadas a cualquier transeúnte, vamos lo normal en un barrio pijo de Los Ángeles. Todo ello le sirvió para ganarse la calificación de mayores de 17 años. Pero es ahora cuando se exige su, en la práctica, prohibición porque el protagonista puede mantener relaciones sexuales. De locos.
Son momentos en los que más gracia me hace películas como South Park, o la más reciente Team América. Que ironía que el país embajador del amor libre en la década 60-70 se haya convertido en esa casta pantomima. Y encima hago mis cálculos y veo que los que antes cantaban junto a Lenon o Morrison dirigen hoy las riendas de aquellos que no pueden verle un pecho a la hermanísisima Janet Jackson.
Yo, que quieren que les diga, prefiero vivir en una sociedad imperfecta pero libre antes que pertenecer a una hipocresía comunitaria en la que lo importante no es que nos matemos los unos a los otros, sino que no haya por medio nada de lujuria.

Lo blando es más fuerte que lo duro; el agua es más fuerte que la roca, el amor es más fuerte que la violencia.

HESSE, Hermann