Durante el transcurso de una más que interesante lectura de baño, me sorprendió una información que pasaba desapercibida y que consiguió ilustrar a mis apagadas neuronas. En un libro de divulgación científica se hacía hincapié de la importancia que ha tenido para el desarrollo de la genética, tal y como la conocemos hoy en día, el descubrimiento de la estructura de la molécula básica que contiene la información genética que rige el funcionamiento y desarrollo de los organismos vivos, el ADN.
      Conocerán, los más curiosos, que la morfología de la misma consiste en la unión de una doble cadena con forma de hélice que, a través de unos puentes de proteínas específicas, determinan la información genética del individuo. Adenina, Citosina…bases nitrogenadas. Nos aprobaron con nota. Y todo aquel que se precie reconocería al instante los inspirados descubridores que hicieron posible ese acontecimiento: los geniales físicos James Watson y Francis Crick.
      Poco o nada tiene de especial esta información. Existen muchos otros lugares donde encontrarla, y suena pedante y aburrido lo anteriormente relatado. Cualquiera que tenga unos estudios mínimos lo recuerda como pregunta de examen obligada, así que me olvido de profundizar más en el tema y voy al grano.
      Lo que llamó mi atención de la lectura vespertina fue la presencia de una persona desconocida en la investigación. Una mujer que disfrutó de la “camaradería” de sus compañeros. Que ni siquiera aceptaban su participación en las tertulias de té de las cinco (tenía vedada la entrada en el local por su condición de “diferente”). Compañeros que se burlaban de sus imaginativas teorías sobre la posible distribución hacia el interior de las bases nitrogenadas. Incluso el premiado Watson, se encargaba de recordarle a “Rosi” como la llamaba de forma despectiva, que debería cambiar de peinado para resultar más atractiva.
      Rosalind Franklin. ¿La conocían? Yo no.
      Sus fundamentales teorías formaban parte del tercer vértice del triángulo que recibió el más alto galardón a los que pueden aspirar los investigadores. El Nobel. Pero…
      …camuflada la organización tras la idea de que el premio sólo se otorgaba a personalidades vivas, Rosalind murió de cáncer a los 37 años, la Srta. Franklin quedó relegada al más profundo ostracismo que ha perdurado en el tiempo.
      Otra de las tantas olvidadas.
      A partir de hoy recordaré que el, posiblemente, mayor descubrimiento científico de la historia de la humanidad fue propiciado por la imaginación de la Dra. Rosalind, y algún que otro aprovechado más.
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Amigo... siempre fue así.
La mayoría de los descubrimientos fueron realizados por los colaboradores, ayudantes de laboratorio o como los quieran llamar. Pero siempre figura un nombre y el resto son olvidados y muchas veces nunca se llega a saber de ellos.
Historias como esas mis profesores me han contado cientos...
ja! muy ingenioso el título de éste artículo ''Doble hélice, triple olvido''.
Saludos, desde Uruguay.
No tenía ni idea. Recordé las canciones que hizo famoso a Elvis y que nunca serán recordadas por sus verdaderos autores...
En las sombras suelen estar los que no tuvieron la suerte de ser cogidos por el destino.
Un saludo.
Culpable de ignorancia,
no tomaré papel feminista,solo comentaré que esa,es una de tantas "omisiones" de la historia en relación a descubrimientos hechos por personas menos "carismásticas",La historia de mi país esta llena de esos casos.
A veces uno tiene la impresión de verse menospreciado por la gente, por no desvelar el verdadero padre o madre de tal o tal decubrimiento. Con todo ello, puede que al final Einstein no haya sido el inventor de la teoría de la relatividad (espero que no!)
Saludos!
Yo me uno a Gatinha y no sacaré mi lado feminista, porque creo que en estos casos no sirve para nada. Lo más triste de situaciones similares es que aún hoy en el S. XXI las mujeres seguimos a la sombra de los hombres. Y no hablo de luchar por una igualdad al 100% porque entiendo que es imposible que hombre y mujer se equiparen en TODO. Os recomiendo la página del amigo CÓMO ESTUDIAR A LOS PÁJAROS... Él ha hablado de algunas mujeres de las que apenas se sabe nada.
(Creo que al final he sacado la vena feminista...jeje)
Por cierto, sobre reconocimientos, véase el caso de Ana Rosa con su famoso libro o leed "Mañana en la batalla piensa en mí", de Javier Marías.
(Y QUE ALGUIEN ME EXPLIQUE CÓMO PONER ENLACES EN LOS COMENTARIOS, POR FAVOR).
Un beso, y gracias por enseñarnos algo más. Si es que leer cura muchos males...
Pues alguna vez leí por ahí que Tomás Alba Edisón hacía lo mismo, él solo era un patente que se dedicaba a buscar gente que estuviera creando cosas y les compraba las ideas (sçi, siempre la mayoria de los genios vive endeudados o al dia) para adjudicarselas él o ver la manera de mejorarlas.
Al menos así lo hizo en su incursión la cine. Pobre Rosalind... pero sabías que eso no es tan lejano (tampoco me quiero ver feminista) tengo varias amigas que son brillantes en su trabajo, una de ella se dedica al ramo de la motivacion de ejecutivos, del Desarrollo Humano y hace poco un amigo le comento que el motivo por el que rechazaban los cursos que ella ofrece a las empresas... !es por ser mujer!!!! !quieren un motivador hombre porque es de presencia "fuerte".
No sé si allá ya sean más abiertos respecto a eso pero aquí es doloroso darse cuenta que las mujeres seguimos en desventaja laboral sólo por ser mujeres
:-( No es justo...
Saludos!
Me ha gustado mucho la redacción de tu artículo, sinsangre.
La historieta me la contaron cuando estudiaba primero en la universidad (uf, hace ya más de 10 años), pero todavía me acordaba. Sólo una puntualización, Franklin, Watson y Crick eran estudiantes de medicina, no físicos. Y desarrollaron la teoría cuando todavía eran estudiantes. El profesor de bioquímica que nos contó la batallita para "animarnos" a os estudiantes a ser más inquietos y creativos, no simplemente a tragarnos los apuntes y regurgitarlos en el examen.
El caso es que me lo debí tomar a pecho, porque en pocos meses me apunté al departamento experimental de fisiología de la facultad, y estuve casi un año dando de comer a las ratas de laboratorio, rompiendo tuvos de ensayo y dándole a la micropipeta. Tarde un poco en darme cuenta de que me iba más tratar con personas que la investigación experimental.....
Pero me desvío del tema. La idea de la doble hélice era brillante, explicaba perfectamente el misterio de las concentraciones de las dichosas bases nitrogenadas (¿por que siempre había el mismo número de moléculas de adenina que de timina, y el mismo de guanina que de citosina?). Los tres eran amigos, y posiblemente la idea aparecio en conjunto, charlando y cada uno aportando su granito de arena. O quizás la primera idea fue de Rosalind, y la compartió confiadamente a sus dos "amigos". El caso es que cuando la comunicaron a sus superiores y el tema comenzó a ir en serio, tanto los profesores y catedráticos como Watson y Crick creyeron conveniente "dejar de lado" la aportanción de la científica.
En la mentalidad de la época, dejar estudiar a una mujer era casi como un favor, no le iban a dejar encima llevarse más fama. En fin, sin comentarios. Aun sólo pensando en el ámbito científico y dejando de lado la realidad humana de esa desigualdad, imaginemos todo lo que ha perdido la ciencia por el hecho de anular de raiz la mitad la población, al no permitir estudiar a las mujeres.
Yo creo que ese día no estaba en clase... o fue uno de esos exámenes que aprobé por la patilla.
Muy interesante artículo, Sinsangre. Gracias por la información. Y a reivindicar a mujeres como Rosalind.
Saludos!
Alejandro: La verdad es que ya había experimentado esa sensación en mis propias carnes, pero es muy fuerte olvidar a esta mujer a la hora de recibir el Nobel.
Yeyo: El asunto de la música coparía un gran post explicando las injusticias cometidas. Ahora mismo me viene a la cabeza el "No cambie", compuesto por Toni Genil y famosa por Tamara.
Gatinha: Más que la historia de tu pais, diría que la historia de la humanidad. Parece que el próximo siglo será para las mujeres, pero no hay que confiarse.
Antares: Lo malo de lo de Ana Rosa no es que se haya descubierto el pastel, sino que se continúa ocultando el resto de las tartas que nos venden a diario. Cuantos autores seguirán en el anonimato para que unos famosillos pongan sus caras. A todo ésto, mis respetos por Ana Rosa, que me parece una buena profesional.
Yleana: Aquí parece que se empieza a equiparar las funciones entre ambos sexos. El gobierno ha querido que sean el mismo número de diputados masculinos y femeninos, lo que me ha parecido un acierto. Pero, como siempre, aun queda camino que recorrer.
Ocularis: La verdad es que, como todas las cosas de este universo, la idea más bella es, asombrósamente, la correcta. Maravillas de la ciencia.
Chico-viejo: Yo si fui a clase, pero no nombraron nada de esa mujer. Que le vamos a hacer.