Este fin de semana ha sido distinto a otros en muchos sentidos. Principalmente porque lo he tenido libre, que estando en la profesión en la que estoy se puede considerar un privilegio. Se podría afirmar, sin riesgo a equivocarme, que libro uno cada dos meses, lo que convierte esos días en los más deseados por cualquiera que ejerza en la sanidad. Esto no es del todo cierto, ya que por muchas razones, es preferible disfrutar de las libranzas los días en los que el resto de la gente trabaja y así disfrutar con mayor tranquilidad de la soledad de las playas, la ausencia de perturbadores en los cines o la nula presencia de colas en los centros comerciales.
      Pero me estoy yendo ya por las ramas.
Mi mujer también se tomó la mañana del sábado libre y coincidimos los tres juntos en casa. Teníamos varias ideas para aprovechar el tiempo, pero finalmente nos decantamos por aprovechar la libranza para pintar unas paredes de la casa con la que dar un toque de glamour y profundidad al hogar (debería abrir una bitácora mi esposa para explicar esos conceptos, ya que yo me limité a acatar sus órdenes sin cuestionarlas lo más mínimo). En cuestiones relativas al embellecimiento del hogar me transformo en un corderito que obedece a su pastor sabiendo que acabará siempre en la dirección correcta.
      Lo habitual en estos casos es pedir ayuda a los familiares cercanos o amigos. Siempre se muestran dispuestos a colaborar y su ayuda es de agradecer, pero esta vez quisimos mantenerlo en secreto para ponernos a prueba y comprobar hasta que punto éramos independientes para realizar esas manualidades caseras que se presentan una o dos veces al año y que ocasionan más de un quebradero de cabeza. Mi suegro es pintor de profesión, y nadie hace el trabajo mejor que él, pero los años lo han vuelto un poco cascarrabias, por lo que preferimos no estresarlo demasiado. Mi padre, electricista y manitas para todo, tiene un defecto y es que acapara todo el trabajo mientras uno le observa, por lo general desesperado, mientras hace la estatua. Son muchos los años que llevo detrás de él intentando aprender la profesión, pero, a mis 30 años, lo único que he sacado en claro es como sujetar bien el taladro y el destornillador bajo su escalera.
No, ambas opciones nos parecían equivocadas y decidimos finalmente improvisar a ver que salía. Si nos equivocábamos aceptaríamos la responsabilidad que implica una osadía como esa.
      La idea era arriesgada. Mi cuñada y mi mujer confabulaban entre ellas para dar un giro radical a la decoración. Optaron por el color naranja para las paredes del fondo, mientras que mantuvimos el resto con el amarillo actual. Tras unos titubeos para abrir la lata de pintura, unas discusiones de si debíamos o no aclarar con agua aquella mezcla y un debate sobre la música a escuchar, nos tiramos a la piscina y dimos el primer brochazo, pintando directamente sobre la pared del salón, así sin red, en busca del efecto deseado. Y voilá.
      Rodillo para arriba, brocha para abajo, puesta de manos en los lugares equivocados, temor ante el primer resultado inesperado, confirmación del acierto en el color, carreras para preparar la comida de la niña, que en todo momento nos miraba con cara de asombro, carreras para preparar la comida de los niños, llamadas de la familia que tratábamos de lidiar para evitar visitas inesperadas, y al final, resultados asombrosos.
      Porque las paredes quedaron preciosas y nosotros aun más.
      La sensación de complicidad que nos embriagaba, al vernos llenos de pintura mientras la niña nos observaba fue sutil y, a la vez, enriquecedora. Nos mirábamos orgullosos, ya no por el hecho de trabajar a destajo los dos juntos, sino por comprender que estábamos allí los tres en casa, tranquilos, olvidándonos por un momento del paso de las horas y disfrutando como lo suelen hacer los niños. El hecho de cumplir con un trabajo, a nuestro juicio, bien hecho nos hizo sentir, en todo momento, especiales. Únicos y autosuficientes. Dispuestos a todo.
      Ya después vinieron padres, hermanos y suegros y se empeñaron en buscar defectos en la tarea realizada, pero a nosotros nos daba igual, porque lo hicimos con nuestras manos y con una ilusión que hacía tiempo no manteníamos tan viva.
      La tarde terminó con una frugal cena, con vino y helado, tras la cual bañamos a Patricia (ducha a tres), la acostamos a dormir, y nos tumbamos en el sofá a disfrutar de un poco de televisión y unas heladas cervezas.
      ¿Algo más de placer?
      Si, pero no es el lugar donde contarlo.
16 comentarios
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Ahora sí estoy convencido, eres un crack :) el mejor...
Has conseguido disfrutar de pintar las paredes de la casa.... Un Maestro... Un iluminado.
Bueno, pintar las paredes, no te exagero, puede haber sido lo más cargante que hemos tenido nosotros. Te aseguro que después de leer tu comentario algo ha cambiado en mi interior :)
¡Qué bien plasmas los momentos de felicidad! Sé lo que es "casi pa' to" en la casa (lo pueden atestiguar las herramientas que he ido adquiriendo para depender de uno mismo...jajaja). Nosotros pintamos ciertas partes de colores, pero no nos atrevimos, las de colores las hizo un pintor (pero me quedé con sus truquitos para una próxima vez). Las blancas es nuestra especialidad...jajaja... Unos trucos: primero con una brocha, repasa las esquinas como líneas. Moja el piso con abundante agua y así no tendrás que poner periódicos ni nada por el estilo. La última y más importante: ten un buen escurridor de rodillos...jajaja...
Un saludo.
Pd: el aguarrás es bueno para quitarte la pintura de la piel...jajaja...aunque, rebájalo un poco con agua...
Me identifico con tus problemas y preocupaciones domésticas. Mi opinión es sistemáticamente ignorada en los asuntos decorativos y mi persona, en estos casos, solo es valorada como triste y abnegado burro de carga. Me veo relegado a un papel de simple comparsa, sin voz ni voto, y diré una cosa más: me alegro, porque para estas cosas admito que ella tiene bastante más gusto que yo.
Pintooor que pintas con amoooor!!! :) :) La cara de la niña sería de foto: ¿¡Qué cosas más raras hacen mis papás!? :D
Qué bonito es disfrutar hasta pintando las paredes.
Saludos :)
Me imaginé también la cara de Patricia,con una mirada dulce,dulce,viendo a su vez a sus papás destilando amor a cada "pincelada".
Me da gusto que compartas con tus amigos esos momentos tan lindos.
Un abrazo.
Enhorabuena por todo: por saber disfrutar tanto de esos momentos que no siempre son tan divertidos, por disfrutar del amor... y por atreverte a pintar.
Un beso.
Que día tan bien aprovechado ;)
Admiro como vuelves una situación, para algunos estresante, en algo ameno y productivo, y como disfrutas de ella. Me alegra que la compartas. Era de esperar que los resultados fueran increibles, suele suceder cuando haces las cosas con cariño, decisión y con la ayuda de aquellos a quien quieres tanto. Para la peque debía ser muy divertido!
Un abrazo.
Me alegro mucho de que digas todas estas cosas sinsangre. Así vemos que eres una personita plena, que disfruta estando con sus otras personitas a la vez que ellas disfrutan de ti.
Lo de las chapucillas en casa es universal, todos terminamos haciendo lo que ni nos imaginamos para tenerla al día y a nuestro gusto.
Muchas felicidades por el resultado y por el proceso. Un saludo.
Yo para las cuestiones domésticas soy un caos! Sólo sé barrer, trapear, lavar platos y cocinar una que otra cosa, pero soy malisíma hasta para poner un foco!!
Te entiendo, no nos queda más que aprender más supongo.
Un saludo!!
En mi casa todo lo hemos hecho mi mujer y yo. Muebles a medida, fontaneria, electricidad, alicatado. Algunas cosas no estarán muy bien, pero tengo claro que el placer de haberlo hecho con sus manos y sin pagar los abusivos costos de manos de obra, es inmenso.
Enhorabuena por lanzarte a la piscina y seguro que está preciosa esa pared.
Algo parecido nos pasó hace algo más de un año a Pablo y a mí pero sin la presencia de niños, jeje, pintamos la casa de arriba abajo de colores chillones, solitos él y yo, y sí, luego te alegras del trabajo hecho.
Saludos, y a ver cuándo vienes a ver los colores que hemos puesto.
Gracias a todos.
Detalles: Esas palabras viniendo de tí son todo un honor, un "detalle" por tu parte.
Yeyo: Las nociones teóricas las dominábamos, pero desde que cogimos las brochas con las manos todo cambió. Aunque las esquinas de las paredes cantan un poco, me da absolútamente igual, porque ni yo criticaré a Janet, ni ella a mí.
Engelson: Para que discutir sobre unos asuntos donde tenemos todas las de perder. Ellas controlan ese tema y nosotros otros. Es mejor así.
Maest: Estuve muy tentado a pintarrajear a la niña y sacarle una foto, pero no me atreví al final.
Gatinha: Son momentos especiales, y la niña participa en ellos como parte importante de los mismos.
Luz: Muchas gracias. La experiencia ha sido satisfactoria, aunque me temo que seguiremos con lo mismo el próximo fin de semana.
Any: Lo que pasa es que ante esas situaciones, en teoría aburridas o estresantes, intento darle la vuelta y hacerlas lo más llevadera posible. Ya me he acostumbrado a ello, después de las aventuras que uno corre en los hospitales. Un beso, guapísima.
Daminor: La verdad es que soy de los que defienden la familia a rajatabla. Me considero un chico hogareño, que tiene en su pareja y su hija la felicidad buscada.
Yleana: Yo tampoco se hacer muchas cosas, aparte de las tareas cotidianas. Pero una vez que te pones, es hasta divertido. (cuando me puse a hacer la comida de la niña, mi mujer se empeñó en quedarse ella pintando, roles cambiados, pero así nos va bien)
Jacosito: Da igual el resultado, lo importante es hacerlo a nuestro gusto, sin prisas y sin exigir responsabilidades a nadie. Ha sido una buena experiencia.
Noli: Me imagino ver la calva del niño llena de pintura. Él siempre ha sido un manitas para esas cosas. El cafe sigue pendiente.
jejejejejej
nada como la familia
un saludo
¡Llego tarde... llego tarde!! Como el conejo blanco de alicia, llego tarde a casi todos los blogs... A ver cuándo vuelvo a tener Internet en casa para deleitarme....
Yo pinté mi casa hace unos años.. con mis amigos... Y la verdad que fue una experiencia inolvidable. En mi camiseta llevo las manos puestas!! Sinsangre... si supieras lo que me alegra saber que sois felices...
Ánimo, y sigue así, cuidando de Janet y Patricia, de vuestros momentos, y gracias por compartirlos.
Un abrazo!!!
ENVIDIA DE LA BUENA HOMBRE!!!!!
Que día tan hermoso, que sol tan radiante el que se ve a través de cada línea....
Ya viste el mio?? Al final me fui sin parejo!!!
Un besote a la beba que con tremendos padres ella se lleva el premio!!!
Hola, sinsangre...¿que ocurre con tu blog?, el lateral derecho no se vé, desaparece...
Aparte de llevar tres días sin publicar nada...
Un saludo, espero que todo te vaya bien...