Decía Oscar Wilde: “En el arte, como en el amor, la ternura es lo que le da fuerza”. Es una frase categórica que no llegaba a compartir por completo ya que, aun conociendo el poder que ejerce la ternura en nuestras vidas, no concebía una obra de arte sin que el autor controlara los mecanismos ocultos de la composición, el dominio de la luz o el buen uso de los colores.
      Cuando veo obras de arte no aprecio en ellas mayor emoción que la que me puede producir el ver una obra de ingeniería perfecta o el despegue de una nave espacial con destino al infinito. Las recreaba en la mente y comprendía la dificultad que entrañaba el uso de una variedad cromática en concreto o la distribución de los componentes retratados en la inmensidad del lienzo, pero el impacto producido por el análisis de un analfabeto de la pintura hacía que pasara de un cuadro a otro sin llegar a contemplar su importancia contrastada y perdiera la visita al museo buscando el lugar en donde comprar los recordatorios del mismo.
      Supongo que se debe al desconocimiento que tengo de la creación de las obras, de las circunstancias que rondaban al autor en el momento de plasmar sus ideas sobre el óleo. No conocía la mitología para poder apreciar en su totalidad obras como la de “Cronos devorando a sus hijos” de Goya o los trágicos acontecimientos que ocurrieron antes de la creación del “Guernica” de Picasso. No entiendo el secreto de la sonrisa de la enigmática obra de Da Vinci y me quedo en ascuas al observar las maravillas plasmadas en la cúpula sixtina.
      Así que ahora aprovecho la oportunidad que nos brindan entusiastas del arte como Luz para comprender mejor lo que hasta ahora había pasado inadvertido ante mis ojos. A través de sus Miradas entiendo el por qué de las obras y la belleza desapercibida que encierra lo abstracto.
      Pero toda esa búsqueda de sentido a lo pictórico ha llegado a su fin.
      Desde esta semana en encontrado lo esencial que toda obra de arte contiene y que fascina al que la ve de una manera irracional. He comprendido que una simple sucesión de trazos es capaz de activar los poros de tu piel y electrizarte por completo ante tu incapacidad de asimilar lo que tus húmedos ojos no son capaces de transmitirte. He comprendido el significado de la palabra minimalismo. He descubierto que el rojo comienza a ser mi color preferido y que todo lo que se cree con las manos lleva consigo la marca de su creador.
      Una simple obra de arte. Tenía razón el autor de Dorian Gray. La ternura es lo que da fuerza a toda obra de arte.
      Les dejo una pintura. Ojalá la pudieran disfrutar tanto como lo hago yo cada día.